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lugo e canese,vitimas das proprias mentiras
lugo e canese,vitimas das proprias mentiras



Fernando Lugo y Ricardo Canese victimizados por sus propias mentiras

Luis Agüero Wagner

www.diariosigloxxi.com/firmas/luisaguerowagner

 

Tras soliviantar a las masas campesinas simulando ser grandes revolucionarios, el luguismo los arrojó a los leones en la masacre de Curuguaty

 

Se ha dicho que los funcionarios públicos son empleados que los ciudadanos pagan para ser víctimas de su insolente vejación, aunque ocasionalmente algunos acaban siendo finalmente víctimas de su propia insolencia.  Es el caso del gobierno del cura Fernando Lugo, destituido por mal desempeño de sus funciones a través del Poder Legislativo, que como cualquiera con un mínimo de cultura política sabe, no ejecuta “golpes de estado”.

Uno de los enceguecidos propagandistas del luguismo, Ricardo Canese, sigue insistiendo a pesar de la lógica con su teoría del “golpe parlamentario”, palabras que se contradicen entre sí, con la peregrina idea de que alguna vez la calificación de “golpista” pueda convertirse en el Paraguay en un insulto político.

Siempre cerca de la verdad, el intelectual de izquierdas James Petras metió el dedo en la llaga cuando afirmó, con conocimiento de causa, que Lugo cayó por sus propias debilidades, dado que había cedido terreno y demasiado espacio a los “golpistas”.  Según Petras, Lugo “no podría convocar más de mil participantes en una protesta.  Incluso cuando ocurre el golpe, Lugo se fue a su casa sin convocar ninguna movilización”.

También señalaba Petras que fue el propio Lugo quien declaró estado de emergencia, persiguió a insurgentes a sangre y fuego, y finalmente envió a la policía y ejército a reprimir a campesinos en Curuguaty, cayendo como resultado de una represión que el mismo ordenó.

La Historia se había iniciado mucho antes, cuando el mismo embajador norteamericano en Paraguay, James Cason, había tomado las riendas de la campaña que llevaría a Lugo a la presidencia del Paraguay en el 2008, y se había convertido en su principal operador político.  Por aquella misma época, la prensa que en Paraguay responde al National Endowment for Democracy y a la SIP, había hecho causa común con Cason y había puesto todas sus energías en torno el fraudulento referente moral presentado como “obispo de los pobres”.

Lo mismo habían hecho todas las ONG subsidiarias de USAID, y los hoy “golpistas” del Partido Liberal de Paraguay.  Fotos de un ayer no muy lejano muestran a Lugo dando efusivos abrazos a su hoy archi-enemigo Federico Franco, departiendo alegres tertulias con Luis Alberto Castiglioni, confundido en los brazos de Aldo Zucolillo, Alfredo Jaeggli, Lino Oviedo.

La comedia seguiría luego de Lugo ser instalado en el poder, arropado superficialmente por la izquierda latinoamericana, pero sostenido por los “halcones” de la diplomacia imperial como Roger Noriega o James Cason, quienes habían reconocido en sus cables filtrados por Wikileaks que el cura presidente “necesitaría más de la ayuda” norteamericana para seguir en el poder.  Siguió con su obsecuencia a la línea editorial del luego “golpista” Aldo Zucolillo, en cuyo diario el mismo Ricardo Canese sigue plasmando sus mentiras hasta el día de hoy.

Siguió con Lugo realizando giras en Corea del Sur, visitando a aliados de la Secta Moon, o en Miami, o en el bastión anticomunista de Taiwán.  Siguió con Lugo en Washington, donde posó para una de las últimas fotos de George W. Bush como presidente de Estados Unidos, visitando a los jerarcas de la SIP, o en New York, con Conrado Pappalardo y David Rockefeller.

Siguió cuando Lugo en lugar de estrechar relaciones con Hugo Chávez, se arrojó a los brazos del entonces presidente colombiano Alvaro Uribe, solicitando cooperación para reprimir a sus antiguos discípulos entre quienes tomaron en serio su prédica de la teología de la Liberación.

Siguió con el gobierno de Lugo y los Canese negociando con Rio Tinto Alcan el desembarco de la empresa en Paraguay, hecho que propagandistas del luguismo presentaban como “una nueva Itaipú”.

Conciente de que entre la derecha y la izquierda sólo existía una comedia, Lugo siguió con su prédica impostora de “obispo de los pobres”, que buscaba la reforma agraria a través de negociados de tierras, o que luchaba por la justicia social con las infalibles armas del clientelismo y el prebendarismo.

Como toda comedia de guión endeble, tuvo un abrupto final.  Con los campesinos de Curuguaty, sucedió lo mismo que con los miembros del EPP que acabaron ejecutados extrajudicialmente con balas prestadas del Plan Colombia.  Se creyeron las mentiras de Lugo.

A los impostores que acompañaban a Lugo  preocupaba mucho más el humor del connotado personero de la dictadura de Stroessner, Blas N. Riquelme, que los reclamos campesinos.  En su auxilio acudieron las fuerzas públicas que obedecían al “obispo de los pobres”, cumpliendo puntillosamente disposiciones de jueces y fiscales a los que muchas veces habían desoído cuando se trataba de demandas por paternidad irresponsable.

Fue el trágico fin de una comedia, y el inicio de otra.  La del “golpe” inventado para propiciar el ingreso de Venezuela al Mercosur.

Pero esa es otra historia, que acabará en breve con las elecciones que en unos pocos meses se celebrarán en Paraguay.  En tales fechas, se desmonetizarán las mentiras urdidas con bien evidentes intenciones, y se evidenciará que si de algo han sido víctimas Lugo y Canese, es de sus propias mentiras.   Aunque sigan insistiendo con ellas. LAW